Calidad de audio.

calidad de audio

De qué hablamos cuando hablamos de calidad de audio?

Solemos escuchar mucho sobre calidad de audio, vinilos, cintas, formatos digitales con perdida y sin perdida, formatos de alta resolución, reproductores hi-fi, sistemas de grabación y mezcla analógicos, digitales e híbridos, micrófonos y preamplificadores que valen miles de dólares, mesas de mezcla de ochenta canales, técnicas diversas en la producción, masterizacion en el extranjero, etc, etc. Pero está claro que es lo que consideramos como calidad de audio? Todos tenemos el mismo concepto sobre lo que debería ser? Más allá de como grabamos, en que formato y conque dispositivo escuchamos, que es lo que buscamos?

Calidad de audio es igual a claridad?

Puede ser parcialmente. Este concepto afirmaría sin hacerlo que la difusión es mala cuando en realidad en muchos casos, estilos, canciones, orquestaciones, la difusión es amiga. Es más, es necesaria para un buen desarrollo del concepto sonoro buscado. La difusión, reverberación, ambiente acústico de una sala puede favorecer y en casos ser indispensable para un buen registro sonoro.

Calidad de audio es igual a dinámica?

Quizás, si valoramos el espacio y la sensación de casi poder pararnos entre el guitarrista y baterista al escuchar un disco, entender los arreglos sutiles de una guitarra acústica y luego recibir la expresión de potencia de toda la banda en conjunto, en ese caso estaríamos defendiendo la dinámica natural de la música y su interpretación. La verdad es que hace décadas vamos en dirección contraria, no solo en estudio sino también en sonido en vivo. El advenimiento de las mesas digitales y sus procesadores dinámicos canal por canal hechicieron que la tendencia sea comprimir todo. Como diría el ingeniero Mario Brauer todos los músicos están cada día más al borde del escenario sonoro buscando un espacio para hacerse ver. Se ha perdido la profundidad y todos aceptamos en menor o mayor medida que eso está bien. Aunque nos quejemos a viva voz solemos ir en esa dirección.

Calidad de audio es igual a equipos e instrumentos costosos?

Sin duda equipos e instrumentos costosos nos ofrecen calidad en el registro y mezcla. Pero la historia de la música está llena de grandes discos grabados con equipamiento e instrumentos de inferior nivel. Queda claro entonces que el instrumento adecuado para una canción no se determina por su valor en la tienda.

Calidad de audio es igual a una acústica perfecta?

Realizar el registro en un ambiente acústico adecuado nos favorece, es bienvenido. En algunos estilos u obras puede resultar muy necesario. Pero no podríamos decir que resulta determinante.

Calidad de audio es masterizar en un estudio prestigioso?

Muchos artistas realizan grabaciones y mezclas domesticas considerando que al masterizar en un gran estudio lograrán una transformación mágica en el resultado sonoro. Claramente este es un concepto equivocado. Lo que está roto es difícil casi imposible de arreglar. Puede mejorarse, potenciar lo bueno hecho en etapas anteriores y corregir algunos errores, homogeneizar y garantizar una buena reproducción en la mayoría de los medios posibles, pero no podemos pretender una transformación mágica. La mayoría de las veces esto no sucede.

Calidad de audio es formato hi-fi?

Si logramos un gran registro con una cuidadosa producción en todas sus etapas lo ideal sería que llegue a los escuchas de la mejor forma posible. Esto incluye el soporte digital o analógico, así como el reproductor. Esto no siempre se da y la difusión masiva a través de medios como Youtube, Spotify, u otros van a deprimiendo de la calidad sonora en pos de llegar a más gente. También la reproducción con dispositivos móviles y auriculares de bajo costo.

Podría seguir nombrando factores y elementos que influyen en nuestra determinación sobre el concepto de calidad de audio pero creo que la idea está planteada, considero que calidad de audio en nuestro tiempo tiene más que ver con equilibrios, equilibrio entre estos factores, elementos y herramientas de producción, lograr el mejor rendimiento de nuestro equipamiento, espacio acústico y tiempo, determinar artísticamente cual es el instrumento adecuado, preservar la tímbrica, tono y dinámica de los sonidos capturados en la forma más natural que podamos, sin desconocer variables estilísticas.

No es lo mismo el tratamiento en un tambor de un artista jazz que de un metalcore, apreciar la comodidad del músico en la ejecución, controlar todas las etapas de producción, y como último paso volcar esta producción a un formato de audio adecuado donde el 44,1 khz, 16 bit del cd sigue siendo el estándar, y una copia a mp3 en 320 kbps extraída de un wav con un buen convertidor es reconocible en su perdida por muy pocos dispositivos y oídos. Sigamos entonces buscando nuestra mejor calidad de audio.

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Pablo Soñora

Ingeniero de grabación, mezcla y mastering, productor musical, músico, autor del libro Producción Musical arte y técnica.